Con el horizonte del trigo 2018/2019 puesto en mayo, cuando debe comenzar la siembra, las pizarras del Mercado a Término de Buenos Aires (Matba) aportan por estos días una razón muy atractiva para mirar con optimismo la próxima campaña fina: el cereal se cotiza un 22% arriba de igual momento de 2017. Sin embargo, la pesada carga que implican perfiles de suelo secos en amplias zonas agrícolas del país impide a los productores pensar más allá de la actual cosecha de granos gruesos.

Ayer la posición enero 2019 del trigo en el Matba se negoció a 193,50 dólares por tonelada, un 22% por encima de los 159 dólares vigentes un año atrás para el contrato que marcaba el ingreso de la cosecha 2017/2018. "El precio es muy bueno, pero nadie se atreve a comprometer mercadería por la incertidumbre que genera el clima, en medio de una seca que ya dejó su sello sobre la cosecha gruesa y que continúa paralizando decisiones en el campo", advirtió Adrián Seltzer, de la corredora Granar SA.

El especialista agregó que hoy no hay productor al que le sobre el agua y pueda planificar lo que viene en forma normal si no se registra un cambio de clima hacia un patrón más húmedo. "Tras los quebrantos que va a dejar la cosecha gruesa por los menores rindes, la preocupación de muchos agricultores pasa por ver de qué forma se refinanciarán las deudas", explicó, y añadió: "Lamentablemente, poca gente está mirando la campaña siguiente".

Parálisis

La carga que implican perfiles de suelo secos en amplias zonas del país impide a los productores pensar más allá de la actual cosecha gruesa

Deudas

Entre las preocupaciones más inmediatas para muchos agricultores aparece la refinanciación de los quebrantos que dejará la sequía