Con un público escaso, sin polémicas judiciales mediante y con mucha menos efervescencia que al principio de la gestión de gobierno, ayer se pusieron en marcha los engranajes que conducirán al cuarto aumento en las facturas de gas para los hogares en los poco más de dos años que lleva Mauricio Macri en la Casa Rosada.

En una audiencia pública que se hizo por la mañana, las compañías distribuidoras Metrogas y Gas Natural Fenosa pidieron subas de hasta un 47% en las facturas que pagarán los hogares a partir de abril, mientras que algunas industrias sufrirán un incremento cercano al 60%, según las cifras que mostraron las empresas. La propuesta aún debe ser convalidada por Enargas, el ente regulador.

Esos incrementos se sumarán al 45% promedio que aumentó el servicio en diciembre pasado. Según cifras aproximadas, el aumento en la factura final de gas desde marzo de 2016 trepará en abril a casi el 1000% para los hogares de menor consumo y al 284% para los que más lo usan.

Un cliente de bajo consumo del Gran Buenos Aires pagaría en promedio a partir de abril $288,96 por mes, un 44% más que los $200,77 que desembolsará hasta marzo.

Es el caso de un cliente que está en la concesión de Gas Natural Fenosa, la empresa que atiende el Gran Buenos Aires.


En tanto, un consumidor R 2-3 (corresponde a un consumo medio; las denominaciones se pueden encontrar en las facturas) desembolsará $774, un 45% más que los $534 que gasta por el mismo servicio en la actualidad. El ejemplo vale para una vivienda que utilice el gas para cocción, agua caliente y tenga dos estufas.

En el final de la lista, un hogar de alto consumo (denominado R 3-4) tendrá un aumento del 35%, por lo que su factura mensual será de $2345.

En promedio, el incremento solicitado por Gas Natural Fenosa es del 40,5 por ciento.

El director de Regulación y Compra de Energía de la empresa, Jorge Niemetz, puntualizó en la audiencia que el ajuste solicitado representa para quien consume "hasta 300 metros cúbicos $88 mensuales; hasta 1000 metros, $208, y hasta 2000 metros, $591".

Además, propuso que "las facturas de mayor peso, en el período invernal, se dividan en dos pagos".

"Es parte del proceso de recomposición tarifaria del sector. Los primeros cuatro meses del año van a ser complicados desde el punto de vista del bolsillo del consumidor, porque vamos a tener precios nuevos por luz, gas, agua y transporte, pero vamos a tener salarios viejos porque recién se están iniciando las paritarias", sostuvo Federico Furiase, de la consultora Eco Go.

Los aumentos de abril contemplan ajustes en el precio mayorista del gas (que producen las petroleras o se importa) para disminuir los subsidios del Estado, en el transporte (las compañías dedicadas a llevarlo desde los yacimientos, por caso, hasta las puertas de los centros de consumo) y las distribuidoras, encargadas de llegar a los clientes finales. Para estas últimas, una porción de la suba corresponde a lo pactado en la renegociación tarifaria integral, mientras que otra porción se debe al ajuste por inflación, también contemplado en los acuerdos con el Gobierno.

Por su parte, Metrogas, la distribuidora de la ciudad de Buenos Aires, pidió un aumento promedio para las categorías de menor consumo de hasta el 47%. Esa cifra se compone de una mejora del 42% en los ingresos de la empresa, a los que se suman subas del 48% en cada caso para el producto y su transporte, algo que no percibirá la compañía.

El gerente de Tarifas de Metrogas, José Luis Fernández, presentó una propuesta de ajuste que va del 38% al 45% para los usuarios residenciales, lo que significará un incremento diario de $2,56 a $29,97, dependiendo del nivel de consumo. Aseguró que "el 80% de los usuarios residenciales no pagarán más de $7,73" adicionales por día.

La empresa atiende a 2,3 millones de clientes distribuidos en la ciudad de Buenos Aires y once municipios del sur del conurbano bonaerense.

Los pequeños y medianos consumos industriales y comerciales, en tanto, tendrán una suba promedio del 60% en su factura final, principalmente por el aumento en el precio mayorista del gas, y el precio del GNC trepará entre 31% y 33%, según el tipo de contrato que tenga la estación de servicio.

En concreto, en el caso de Metrogas, un usuario promedio de bajo consumo pagará $252 en abril, contra los $172 actuales, mientras que un intermedio, denominado R2-3, desembolsará $753, en comparación con los $516 actuales.

Servicios y subsidios

El Gobierno espera recomponer este año la ecuación económico-financiera de las distribuidoras, que había quedado desestabilizada tras 12 años de tarifas casi congeladas, durante el kirchnerismo. Luego, los aumentos para esas empresas responderán a la marcha de la inflación.

La mayor parte de los aumentos responden a la necesidad del Estado de reducir los subsidios a los consumidores. Se trata de transferencias que crecieron exponencialmente en el kirchnerismo para cubrir la parte del costo del gas que no pagaban los usuarios.

Hasta septiembre de 2016, cuando aún regía la tarifa de gas del kirchnerismo, el Gobierno debía cubrir el 81% del precio del gas, mientras que los consumidores solo se hacían cargo del 19% restante. El aumento de octubre de ese año redujo los subsidios al 50% del costo.

Hoy, en cambio, las subvenciones del Estado al gas cubren el 38% del precio del producto. Tras los aumentos de abril próximo, según las estimaciones del Ministerio de Energía, esa cifra debería bajar al 31 por ciento.

Para Camilo Tiscornia, de C&T Asesores, los aumentos están en la línea de lo previsto y son los que "van a mantener la inflación en torno al 2% todos estos meses. Luego va a empezar a bajar. En forma decreciente, en el primer semestre la inflación debería ir cediendo".

El cronograma oficial indica que en octubre de 2019, el mismo mes en el que se podría sellar la continuidad de Cambiemos en el Gobierno, el Estado dejará de subsidiar el consumo de gas para casi todo el país, salvo para la Patagonia, La Pampa, la Puna y Malargüe, donde se extenderán hasta el mismo mes de 2022. Mucho antes, en octubre próximo, según el calendario de Energía, debería llegar un nuevo aumento de tarifas para reducir subsidios.

El flamante presidente del Enargas, Mauricio Roitman, destacó la utilidad de las audiencias públicas para hacer "más participativo y más colaborativo este proceso" de ajuste de tarifas. El marco no pareció, sin embargo, haber estado a la altura de su expectativa. Se estima que en el Centro Metropolitano de Diseño, en Barracas, hubo no más de 50 personas, un contexto magro en comparación con las multitudinarias audiencias que se realizaron en octubre de 2016.