La operatoria internacional se sumerge de lleno en el mercado climático sudamericano ante la cercanía de las etapas críticas de crecimiento de los cultivos. En este sentido, Brasil presenta un panorama bastante alentador en materia de producción, sustentada por la constancia de las precipitaciones observadas durante diciembre, permitiendo reponer los niveles de humedad en momentos en que la soja suele demandar un mayor consumo hídrico.

Luego de los pulsos secos que complicaron el curso de la siembra, los productores del país vecino lograron alcanzar la duodécima campaña de expansión en la superficie cultivada. Cabe destacar que son precisamente las regiones más fértiles las que volcaron una mayor cantidad de hectáreas. La región comprendida por los estados de Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Goiás y Paraná acaparan alrededor del 62% del volumen nacional y destinó unas 620.000 has. adicionales en comparación al año pasado.

Si bien queda tiempo por transitar, las probabilidades de que se presente un problema productivo se vieron acotadas. El mercado ya toma en consideración una cosecha que podría alcanzar las 110,20 mill.tn. de acuerdo a las recientes revisiones de las consultoras privadas, superando las cifras del USDA que, en su publicación de diciembre, mantuvo su pronóstico en 108,00 mill.tn.

Algunos puntos en común se reflejaron en nuestro país, aunque con una cuota de incertidumbre siendo que aún resta sembrar poco más del 10% del área, concentrada principalmente en las provincias norteñas y el sur de Buenos Aires. La irregularidad de las lluvias y un clima excesivamente cálido complican la incorporación de cuadros deterioraron los niveles de humedad en superficie y en la capa arable. No obstante, en los campos de los núcleos productivos, la siembra superó los obstáculos climáticos que se antepusieron el mes pasado habiendo cumplido prácticamente con los planes intencionados al inicio de las labores.

Con los aspectos citados, es de preverse un mercado atado a los vaivenes climáticos y esto puede traer aparejado un aumento de la volatilidad. Es importante que el productor no sus márgenes de rentabilidad librados al azar y tome coberturas. A modo de ejemplo, para aquellos que buscan asegurarse un precio mínimo y, por ende, estar abiertos a eventuales alzas en el mercado, una herramienta apropiada es el put sintético que combina en simultáneo la venta de un forward y la compra un call. El resultado más bajo que plantea esta estrategia es de 256 U$S/tn y a partir que el precio del futuro supera al strike del call, como puede ser a 266 U$S/tn acompaña la suba, pagando la diferencia entre el valor del futuro en el mercado y 266 U$S/tn que es precio de ejercicio de la opción de compra.

En tanto si se opta por trasladar la entrega de la cosecha, el mercado brinda como alternativa un plus que ronda los 16,50 U$S/tn por sobre las posiciones a mayo. Esto siempre y cuando se esté en condiciones de entregar la mercadería en noviembre para obtener una tasa implícita directa del 6,4% en dólares.

Aunque en menor medida, otro punto que no pasó desapercibido en Chicago es la depreciación de la moneda en nuestro país, siendo que propone mayores ventajas comerciales respecto al mercado norteamericano. Puntualmente en la rueda del pasado 28 de diciembre – el peso se depreció en un 4,2% frente al dólar – los operadores barajaban la posibilidad de más oferta con valores FOB más competitivos en la plaza internacional. Lo cierto es que al momento y a poco menos de tres meses del ingreso generalizado de la nueva cosecha, los stocks de soja almacenados se ubican en 14,00 mill.tn.

La suba del tipo de cambio se aceleró con fuerza en el último tramo del 2017, siendo diciembre el mes que explicó casi la mitad de la depreciación de todo el año. Mientras que en los primeros once meses del año, el peso se debilitó un 8,3% directo, el alza anual resultó del 17,1% tomando como referencia la cotización del segmento mayorista. La abrupta suba del dólar se dio en un marco de cambio de metas de inflación dando indicios de que el Banco Central podría relajar su política monetaria y reducir las tasas de interés de referencia.

Luego de un diciembre cargado con vencimiento de fijaciones, la necesidad de las fábricas abrió paso a una suba en los valores abiertos en el segmento disponible. La primera semana del 2018 finalizó con los 5.000 $/tn. siendo el precio históricamente más alto en términos nominales. La combinación de las mejoras externas y la suba del tipo de cambio posibilitaron estos valores.

Dos aspectos a considerar para los días siguientes: En el plano externo, se aguarda u nuevo reporte del USDA que, a las estimaciones de oferta y demanda habituales de cada mes, se suman los reportes de stocks trimestrales. De producirse cambios en los guarismos referidos a Sudamérica, tendrán una incidencia directa en las cotizaciones e Chicago. En segundo lugar y puntualmente en la cuestión cambiaria, será determinante la postura del BCRA respecto a la tasa de interés de referencia y es probable que la reciente emisión de deuda emitida por el Ministerio de Finanzas brinde cierta tranquilidad dando la pauta de que la oferta de divisas, al menos vía cuenta capital, estaría asegurada para los próximos meses.

Por Eugenio Irazuegui; Analista de mercados – Research en ZENI
Fuente: Centro de Gestión Agropecuaria