Esas presencias serían el resultado de la gira del presidente Macri por los Emiratos, China y Japón. Pero ¿ayudarán a compensar el infortunio de varias de las mejores regiones castigadas por el clima? Francisco Iguerabide, presidente de los grupos CREA, que aglutina a1.860 establecimientos de punta, sostiene que, pese a los incentivos otorgados por el gobierno, como la eliminación de las retenciones, salvo en soja, la situación del campo es “frágil”.

Mala suerte, el clima está jugando en contra. Las lluvias sobre suelos que ya están saturados y los días cortos y fríos del invierno que demoran que la superficie se seque, a lo que se añade la falta de caminos rurales; complicaron las cosas en el sur de Santa Fe y de Córdoba, el Noreste de la Pampa y el Norte de Buenos Aires. Según CREA y las estimaciones de la Bolsa son dos millones de hectáreas de las mejores tierras que están comprometidas.

Si bien representan apenas 5,4% de las 37 millones de hectáreas que siembra la Argentina, hay que tener en cuenta que el 13% de la superficie del maíz se perdió por anegamiento y el 25% de las empresas que optaron por el grano registra una pérdida de rinde mayor a 30%. En soja, la superficie dañada alcanzó 16% en promedio. Por cierto, se teme qué puede llegar a ocurrir con el trigo cuya siembra comienza este mes. La intención es similar a la campaña del año pasado cuando con el fin de las retenciones que llegaban al 23% del precio del cereal, hubo “euforia”, de acuerdo a Gustavo López. El experto puntualiza que los precios de los granos para la campaña que se inicia promedian los US$ 300 por tonelada, frente a los US$ 460 de 2011. “Habrá que exportar más para recibir lo mismo”, dijo.

Las cuentas públicas también sufren: con la poda a las retenciones, la recaudación se redujo de US$ 10.000 millones a US$ 5.000 millones. En el campo aseguran haberlo retribuido. En la encuesta que realizan los grupos CREA sobre el estado de ánimo de sus asociados salta que, pese al azote climático, el optimismo permanece. El último sondeo indica que el 53% manifiesta que la situación económica del país está mejor que hace un año, aunque el porcentaje es levemente inferior a la medición de noviembre (56%). Y el 72% piensa que dentro de un año la situación será mejor que la actual. El 50% indica que la situación económica/financiera de su empresa ha evolucionado favorablemente. Y 57% asegura que es un buen momento para invertir. El porcentaje de expectativas optimistas es el mayor de toda la serie.

Cuando se diferencia por actividades, 58% de los agricultores piensa que es el momento de invertir en comparación con 56% de los ganaderos y apenas 15% de los tamberos. Cuatro de cada 5 encuestados cambió los alambrados (48%), la camioneta (47%), el tractor (32%) y las mangas y corrales (29%). De acuerdo al sondeo, en agricultura la perspectiva es de resultados y precios sin cambios, lo mismo sucede en ganadería y hay esperanza en el caso de los tambos, donde predominan expectativas positivas tanto de precios como de resultados. Pero muchos están en apuros. El 37% de la soja que se levantó está comprometida para cubrir costos. En el caso de maíz y girasol esa proporción se ubica en 32% y 55%, respectivamente. Y el 37% de las explotaciones agrícolas estima que tendrá que financiarse para poder sembrar. La plata no sobra.

Gustavo Grobocopatel, presidente de Los Grobo, busca sensibilizar al Gobierno de que hay que legislar sobre los arrendamientos rurales. Claro que en el año electoral tomar conciencia que en Argentina el campo ya no sostiene una doble renta, una para el propietario de la tierra y otra para el contratista que la trabaja, parece difícil.