En sintonía con la tendencia iniciada en julio, los precios de los granos a cosecha en la Argentina continúan cayendo durante el presente mes. Por este motivo, según destaca la edición de agosto del Informe de Coyuntura Zorraquín+Meneses, las empresas deben revisar sus proyecciones de negocio y considerar hacer ajustes en los mismos.

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“Es clave que cada empresa evalúe su resultado esperado con este nivel de precios y acelere la cobertura. O bien reformule su presupuesto financiero para no tener que vender enseguida después de cosechar”, afirmó Alejandro Meneses, de la consultora Zorraquín+Meneses.

Ante el nuevo escenario de ingresos, el cierre de los arrendamientos pasa a ser fundamental. Al respecto, el informe advierte que “si bien los valores pagados, salvo excepciones, fueron razonables (10% a 30% de aumento medido en quintales de soja), es importante considerar que los alquileres definidos en abril-mayo se hicieron con expectativas de mejores precios a cosecha que los actuales” lo que provocó que “algunos campos queden ‘caros’ para los promedios de rendimiento a lograr”.

En tanto, la expectativa de un año Niña, posiblemente suave, es otro dato que está contribuyendo para que “lo que falta arrendar se negocie con valores inferiores, salvo casos de campos de alta aptitud agrícola”, agregó Teo Zorraquín.

Un ejemplo de un cultivo con números ajustados es el del trigo, que “evoluciona bien” con un área sembrada 20% superior a la del año pasado. “Con el nivel de precios esperados entre 150 y 160 dólares por tonelada, los márgenes son poco atractivos”, explica el informe de coyuntura.

Por eso, aprovechando “la buena relación insumo/producto, se refuerza la fertilización nitrogenada en muchas empresas con el objetivo de recuperar margen a través de rendimiento”, detalló Meneses.

Otra estrategia, es “cosechar lo más temprano posible y sembrar cultivos de segunda que ayuden a mejorar el resultado, sobre todo en campos arrendados”, apuntó Zorraquín.

Campaña gruesa

En relación al inicio de la siembra de cultivos de verano, los especialistas afirmaron que hay una “clara tendencia a sembrar más maíz y girasol y quizás lo mismo o algo menos de soja”.

Según distintas estimaciones crecería la superficie de girasol un 15%, la de maíz un 20% o más y podría haber caída en el área de soja de un 5%. Sin embargo, “ante la firmeza de los precios de la soja respecto a los otros cultivos, no se descartan cambios de último momento”, sostuvo Zorraquín.

A su vez, el informe reitera la alerta sobre “la mala calidad de semilla de soja guardada por los productores”, debido a los problemas climáticos a la hora de la cosecha.

Tarifazo, inflación y elecciones

El informe de Zorraquín+Meneses también analiza el impacto del reciente fallo de la Corte Suprema que rechazó el aumento de las tarifas del gas.

Más allá de que el mismo “genera cierta tensión en los negocios” y que “se considera que a la larga la energía será más costosa”, para los especialistas la decisión “generará un clima de inversión más previsible con instituciones dando señales de autonomía e independencia”.

Por otra parte, “la incipiente baja de la inflación ayuda a presupuestar, pero como contrapartida en los escenarios empresarios se estima un leve atraso cambiario para esta campaña 2016-2017”, agrega.

Finalmente, advierte sobre otro elemento a incluir en los escenarios de negocios del próximo año. “La cosecha gruesa se estará trillando en 2017 en plena campaña electoral, lo que siempre es un factor adicional de incertidumbre. Las estrategias financieras y comerciales deben tener en cuenta estas variables”, sostiene.

Otros temas

Además, el Informe de Coyuntura de Zorraquín+Meneses de agosto se analiza el financiamiento de la compra de insumos donde se destaca la generalización del uso de las tarjetas agropecuarias con la modalidad de “días libres”; la firmeza de los precios de la hacienda a pesar de la retracción del consumo interno y de las escasas exportaciones; y la mejora del precio internacional de la leche en polvo, superando los 2.700 u$s/tonelada.