¿El Gobierno le pedirá electricidad a Chile?

El ministro De Vido se reunió en Santiago con su par chileno y habló de "la posibilidad de tener un proceso de interconexión por territorio argentino" con un proyecto hidroeléctrico que se desarrolla en el vecino país.

Urgente 24, 09/11/2011 | 15:11 (Actualizado hace 1960 días)

 

  • ¿El Gobierno le pedirá electricidad a Chile?

El proyecto HidroAysen en la patagonia chilena.

El perfil de importador energético de la Argentina tendería a profundizarse en los próximos años. No sólo por las compras externas de gas natural y combustibles líquidos para sostener la producción eléctrica, sino que el país también avanzaría en importar directamente ese tipo de energía.

La Argentina ya tiene un acuerdo con Brasil que le provee electricidad cuando la necesita. Ahora, se abre la posibilidad de que Chile también se convierta en proveedor. Se trataría de la energía que en el futuro producirán las centrales involucradas en el proyecto Hidroaysen del otro lado de la cordiller.

El ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, mantuvo este lunes (7/11) un encuentro en Santiago con el ministro de Energía chileno, Rodrígo Álvarez.

Al finalizar la reunión, De Vido manifestó: "Nos ponemos a disposición en relación a lo que resuelvan los chilenos sobre este emprendimiento, con la idea de generar la posibilidad de tener un proceso de interconexión por territorio argentino", afirmó De Vido.

"Están dadas todas las condiciones para la interconexión por medio de las obras que se están realizando en territorio argentino", acotó De Vido, citado por el diario local El Mercurio.

HidroAysén es un proyecto que involucra la construcción de 5 centrales hidroeléctricas sobre los ríos Baker y Pascua del vecino páis. El proyecto es llevado adelante por la empresa la ítalo-hispana Endesa-Enel y cuenta con una inversión cercana a los US$3.200 millones.

Las centrales tendrán una capacidad de generación media anual de 18.430 GWh, lo que equivale al 35% del consumo de Chile del año 2008.

Desde sus inicios el proyecto generó detractores férreos que rechazan su construcción por la destrucción que esta provocaría en la flora, fauna y la biodiversidad tanto de la zona austral como de los lugares por donde pasaría el tendido eléctrico, de 2.200 kilómetros de largo.

El posible ingreso de electricidad chilena se sumaría a el futuro "intercambio" de gas entre ambos países, por el cual el vecino país le exportaría al nuestro los excedentes de sus plantas regasificadoras de GNL.