Hasta hace unas semanas, el mercado aguardaba un faltante de hacienda a partir de noviembre. Sin embargo, la caída de la oferta de estos últimos 10 días permite sospechar que la escasez puede anticiparse.

Hay menos ganado liviano encerrado, el invierno está resultando malo para los engordes pastoriles y muchos ganaderos no quieren vender ante los altos precios y la aguda escasez de la invernada.

La demanda está floja, pero la oferta promete caer un escalón más, con precios para el ganado y la carne que parecerían próximos a un techo.

Domina el mercado una oferta extraordinariamente baja. Durante el mes de julio se habrían faenado unas 950 mil cabezas, casi 520 mil animales menos que en igual mes del año pasado.

El daño ya está. Contra igual mes del año 2009, la oferta de carne cae en julio en más de 100 mil toneladas; o sea, de aquella liquidación a este equilibrio, el país dispone de 30 kilos por habitante (equivalente anual) menos para consumir o exportar.

Ni con exportaciones restringidas (27 mil toneladas en julio) se logra hacer retroceder significativamente el precio del ganado y menos de la carne al mostrador, que algunas encuestas ubican estabilizado y otras refieren con un leve incremento.

El daño a consumidores, fisco, frigoríficos, supermercados, carniceros, matarifes, abastecedores, exportadores y trabajadores en general ya está hecho.

Ahora sólo queda ayudar piadosamente a los más perjudicados.

Este año, la faena no pasará de los 11,7 millones, o sea 4,3 millones de cabezas menos que el año pasado, y la producción de carne se ubicaría en el orden de los 2,6 millones de toneladas, casi 800 mil toneladas menos que el año anterior.

Podría esperarse para el año que viene caídas adicionales en la faena, en la medida de que se consolide la fase de retención del ciclo ganadero.

La fábrica parada. En marzo, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) publicó un interesante informe en el que calculaba el stock ganadero a esa fecha en el orden de los 48,95 millones de cabezas.

Este dato es más preciso aún que el derivado de las vacunaciones, porque éste siempre sobre estima el stock real, producto de la doble vacunación de muchos animales que se comercializan o movilizan en plena campaña de vacunación.

Con todos los datos que dispone el Senasa, se habría actualizado el registro de existencias ganaderas al día de hoy a unos 47,5 millones de cabezas. De cualquier manera que se mida, el stock ganadero habría caído entre 10 y 11 millones de cabezas de 2007 a la fecha.

Tendencia. Es probable que recién el año próximo se produzca algún modesto incremento de las existencias.

Si bien la faena está bajando mucho con respecto a la brutal depredación del año pasado, todavía los nacimientos son muy bajos, por lo que de acuerdo con un balance de existencias no cabría esperar por ahora aumentos significativos del rodeo nacional.

Entores. Para esta primavera, se espera que al calor de los excepcionales precios del ternero -dos dólares el kilo vivo- se incremente el número de vientres entorados. Se aguarda también una importante incorporación de vaquillonas al rodeo de cría nacional, pero el factor climático podría nuevamente demorar la recuperación de la oferta futura de terneros.

Gran parte de las zonas de cría están sufriendo una fuerte seca desde hace meses y casi todos los climatólogos coinciden en que se registrará en los próximos meses de primavera y verano la ocurrencia de un ciclo seco (La Niña), con precipitaciones inferiores a lo normal en gran parte del país.