¡Vamos el trigo todavía!

Clarín 02/06/2012 | 11:06 (actualizado hace 690 días)

Más allá de las trabas comerciales oficiales, sigue marcando rindes récord. Las claves de manejo de los líderes para seguir apostando por el cultivo...

El trigo parece vivir uno de sus peores momentos históricos en términos de área sembrada. Tradicionalmente, para esta época del año, la planificación del cultivo ya está terminada, la precampaña es cosa del pasado y se estaría hablando de muchos lotes ya sembrados. Sin embargo, la campaña 2012/13 es la sexta consecutiva con trabas en el mercado de exportación y es la segunda (como en 2009), en la que el cultivo se siembra luego del paso de una sequía que afectó a los cultivos de verano. Como si esto fuera poco, un millón de hectáreas están bajo agua luego de las intensas precipitaciones de las últimas semanas en distintas regiones del país, sobre todo en la provincia de Buenos Aires.

De todas maneras, y a pesar de las adversidades, los productores líderes reconocen todas las virtudes del cultivo y su enorme potencial de cara al futuro.Por eso, hace pocos días, Clarín Rural habló en Mar del Plata con cinco agricultores y asesores del centro y sur bonaerense, un gran bastión triguero, para repasar qué tecnologías produjeron el salto en productividad que dio el cultivo en los últimos años, a pesar de los problemas tranqueras afuera, y cuáles son los ajustes que se pueden seguir haciendo para aprovechar su enorme potencial.

Fernando Sackmann es un pequeño productor de trigo y asesor de la regional Azul-Chillar de Aacrea, en el centro de Buenos Aires. Los ambientes en los que trabaja son de mediano potencial, comparados con los de otros entrevistados, pero tiene rindes que envidiaría la mayoría. Sus suelos le permiten obtener entre 55 a 60 qq/ha de rendimiento, ya que tienen características particulares, como áreas con mucha pendiente, porque hay zonas serranas o escasa profundidad efectiva por la tosca.

Sin embargo, el técnico indicó que un factor clave para el salto que permitió llegar a esos rindes en esa zona fue la adopción de genética francesa, que traccionó aumentos en los rendimientos de 10 qq/ha, en promedio. Pero, hacia adelante, cree que los próximos avances en potencial en su región vendrán asociados a estrategias de manejo ajustadas a las características de cada ambiente.

“En el caso de los más someros, los ajustes se hacen en la segunda aplicación, en macollaje. En ese momento, según la disponibilidad de agua, ajustamos a 150 kg de nitrógeno por hectárea si hay agua y a 125 kilos si no la hay”, explicó. Por otra parte, aclaró que en los mejores ambientes se llevan las reaplicaciones a disponibilidades de entre 180 a 200 kg de este nutriente.

Por su parte, Pablo Pasqualini es asesor de una empresa que produce en campos de alto potencial de trigo entre las localidades de Necochea, Pieres y Pirán, en el sudeste bonaerense. Coincidió con Sackmann respecto a los grandes aportes de la genética para lograr mayores rendimientos, pero puso el foco en otro aspecto para seguir creciendo. En su caso, al ser campos de rendimientos promedio de 80 qq/ha, la firma mantiene el 100% de la superficie de trigo, ya que en esos ambientes el cereal aventaja en 10 a 15 qq/ha a la cebada.

Para Pasqualini, “hay un techo en los rendimientos que te lo da la genética”. Por eso, se enfocó hacia los ajustes en el manejo de las enfermedades foliares, para que los materiales puedan expresar todo su potencial. En este sentido, consideró que hay que ir “buscando distintas combinaciones de fecha de siembra, dosis de fertilización e ir ajustando los principios activos de los fungicidas, de acuerdo a las enfermedades que se presentan”. Agregó que, así, lograron que algunas variedades de trigo mostraran más rendimiento a pesar de que antes no les habían dado buenos resultados.

Dentro de la misma zona, Esteban Bilbao, asesor técnico de la regional Necochea de Aapresid, también explicó que tanto las fertilizaciones de alta tecnología como el manejo de las enfermedades fúngicas consolidaron el incremento en el potencial que permitió la genética.

Sin embargo, Bilbao sostuvo que todavía resta por indagar más en el potencial del cultivo de acuerdo a una caracterización más precisa de los ambientes. Cree que estos ajustes fueron quedando postergados, ya que “por una situación coyuntural el trigo perdió sus mejores ambientes, que ahora son destinados a los cultivos de verano”.

El técnico agregó que un aspecto importante sobre el que están trabajando es el manejo de las enfermedades foliares. Y precisó que las cuestiones importantes ya no pasan por qué aplicar, sino más bien por cuándo hacerlo. “Lo que más está fallando es el momento de aplicación ”, expresó.

Hacia el sudoeste bonaerense, otro asesor regional de Aapresid, Mariano Moro, del grupo Guaminí-Carhué, contó otra realidad distinta para el trigo en esa región, pero que igualmente demuestra las amplias posibilidades que brinda el cultivo.

La zona en la que trabaja Moro es de menor potencial que el sudeste. Allí, contó el técnico, los suelos son poco desarrollados y el clima es subhúmedo, con pocas precipitaciones en el ciclo del cultivo. Dijo que, en esta región, el salto productivo en los últimos años se produjo luego de que los productores se convencieron respecto a la importancia del cuidado del agua y adoptaron a la siembra directa como un verdadero y completo sistema de producción. Hasta que se entendió la importancia de la conservación del agua, “se rastreaba unos días antes de la siembra, con lo cual todo el agua almacenada se perdía”, recordó el técnico.

Sin embargo, Moro dice que en su zona todavía hay mucho para aprender, sobre todo en la elección de los ciclos, lo cual permitiría diversificar aun más por fecha de siembra. “Todavía se maneja muy tradicionalmente la selección de materiales”, reflexionó. Por otra parte, mencionó que, a diferencia de otras regiones en las cuales las enfermedades causan muchas pérdidas, en el sudoeste “hay que seguir mejorando en el manejo de las malezas y en los momentos adecuados para hacer los tratamientos”. Convencido, agrega: “si hiciéramos todo eso, traería aparejados unos cuantos kilos más de trigo”.

Está claro que los técnicos y productores conservan su visión tecnológica intacta. Ellos pueden separar la “paja del trigo” y saben de dónde vienen y hacia dónde tienen que ir. Sólo esperan la oportunidad para retomar la velocidad perdida.

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Hay 9 comentarios sobre esta nota Comentá la notaEnviá tu comentario
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A forista | 03.06.2012 1:20
Me parece que es cierto, Cris arregló con Magneto. Hiy en Clarín Rural el "adorador" de Felipe Solá, Ing, Huergo, afirma que toda la soja que se produce la industrializamos.....impresentable, a no ser que esté senil.
CARLOS | 02.06.2012 23:22
trigueros de punta les dejo el mio unas chirolas menos y lo venden uds que no se como hacen y realizan un negocio de verdad por que el resto es verso
juan | 02.06.2012 19:34
yo dejo de sembrar, tengo trigo pudriendose de la cosecha 10/11
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