En el 2011, el mercado carioca absorbió todo el crecimiento de las ventas de
quesos al exterior al duplicar sus compras y representar el 40 por ciento del
total.
Según informó la agencia Reuters, el Gobierno de Dilma Rousseff decidió
suspender las licencias automáticas de importación para varios productos
argentinos, entre los que se encuentran quesos. Esta decisión responde no sólo a
la necesidad de activar su producción local, debido a que viene presentando una
balanza comercial muy negativa, sino también como respuesta a los controles que
viene implementando el Gobierno Argentino para la entrada de productos
extranjeros. "No había voluntad de la Argentina de llegar a una solución. Brasil
tuvo que reaccionar", señaló a Reuters el presidente de la Asociación Brasileña
de Exportadores de Carne de Cerdo, Pedro de Camargo Neto.
Desde el Centro de Industria Lechera afirmaron que hasta el momento sus empresas asociadas no han comunicado ningún problema con la exportación del producto. Sin embargo, para las pymes la situación es diferente. "No tener licencias automáticas supone un nuevo trámite, tal cual pasa con la leche en polvo. Lo que todavía no ocurriría es que se pongan cupos como pasa con este producto. Pero debemos tener en cuenta que las pymes por esta razón (el cupo) están fuera de la posibilidad de exportar a Brasil, ya que el mismo fue distribuido entre las grandes industrias. Si sucede con los quesos nos va a perjudicar en gran medida porque hay varias empresas que tienen mucho interés en lograr colocar el producto en ese país", indicó Javier Baudino de Apymel.
En el primer trimestre del año, Brasil compró 5.996 toneladas de queso, apenas un 9 por ciento más que en el mismo período del 2011. En ingresos el aumento fue del 22% al alcanzar los 30.870 dólares.
En el 2011, frente a un mercado interno que no daba abasto y una capacidad de secado insuficiente, los quesos fueron una alternativa para descomprimir y el hecho de que Brasil duplicara sus compras del lácteo significó un salvavidas para nuestro país. Ahora, cuando nuestro mercado este nuevamente a punto de explotar ¿a dónde va a ir a parar nuestros quesos?