
Faena y producción de carne:
En línea con la importante contracción de la faena que esperábamos para el año en curso, explicada tanto por la falta de hacienda disponible como por la terminación (gradual) de la fase de liquidación de hembras más extensa de las últimas décadas (alrededor de 42 meses consecutivos), en mayo la actividad de la industria frigorífica vacuna se mantuvo en un muy bajo nivel.
En el quinto mes del año se faenaron 943.100 cabezas aproximadamente. En la comparación con abril se registró una mejora de 3,1%, pero al corregir los datos por la cantidad de días hábiles (21 en mayo vs. 20 en abril), observamos que se produjo una caída de 1,8% mensual. En términos interanuales la faena se redujo 27,5%, es decir que se sacrificaron 357 mil cabezas menos que en mayo de 2009.

Dentro de este marco, debemos destacar la buena señal que surgió al desagregar la faena total por sexo y edad. Porque, luego de tres años y medio en los cuales el conjunto de los productores pecuarios llevó a cabo una de las fases de liquidación de hembras más prolongadas e intensas de las que se tenga memoria, en mayo la proporción de hembras en la faena total descendió a 43,8%. ¿Estaremos ante el comienzo de una nueva fase de retención de vientres destinada a recomponer existencias? Imposibilitados de extraer conclusiones firmes con un solo dato, nos concentramos por ahora en destacarlo.
En el acumulado de los primeros cinco meses del año la faena total fue de 4,992 millones de cabezas y la caída llegó a 22,5% interanual. En consecuencia, en lo que transcurrió de 2010 se sacrificaron casi un millón y medio de cabezas menos que en enero-mayo de 2009.

Y la magnitud del retroceso señalado se comprende mejor cuando lo ponemos en perspectiva. Tengamos en cuenta que el período enero-mayo de 2009 mostró el nivel de faena más elevado de los últimos 21 años, en tanto que el período enero-mayo de 2010 se ubicó en el puesto 16º nivel, tal como surge del cuadro adjunto.
En el período enero-mayo de 2010 la participación de las hembras en la faena total se mantuvo en un elevado nivel, de 46,8%. Sin embargo, la significativa contracción registrada en mayo podría estar indicando el inicio de una nueva etapa y, en consecuencia, el guarismo correspondiente al acumulado del año podría estar perdiendo relevancia.

En lo que respecta a la producción de carne vacuna, en mayo descendió a un nivel de 204 mil tn res con hueso (tn r/c/h; -21,7% anual). Y en el acumulado de los primeros cinco meses del año el volumen de carne producida llegó a 1,074 millones de tn r/c/h. En comparación con el mismo lapso de 2009, se produjeron 321 mil tn r/c/h menos que en enero-mayo de 2009 (-23,0% anual).
Consumo interno:
Tal como lo señalamos en la sección anterior, en el acumulado de los primeros cinco meses de 2010 la producción de carne vacuna disminuyó 23,0% anual, lo que implicó una retracción de la oferta total de 320,9 mil tn r/c/h.

Como podemos observar en el cuadro precedente, en términos absolutos el consumo interno se redujo en 240.774 tn r/c/h (-20,5% anual) y el resto del ajuste se concentró en las exportaciones (-80.102 tn r/c/h; -36,8% anual). Es decir, el consumo interno explicó 75,0% de la retracción de la producción de carne vacuna entre los períodos analizados.
Ahora bien, en el período analizado la disminución de la oferta total fue muy superior al volumen total exportado en los primeros cinco meses de 2009, de manera que, aún cuando no se hubiera exportado carne vacuna durante el año en curso, el consumo interno habría caído igual (-8,8% anual; -103.337 tn r/c/h).
La caída del abastecimiento al mercado interno y el crecimiento de la población hicieron que el consumo por habitante retrocediera desde 70,5 kilogramos/año en enero-mayo de 2009 hasta 55,6 kilogramos/año en enero-mayo de 2010 (-20% anual). En los primeros cinco meses de 2009 se marcó el registro más alto de la década, en cambio en el mismo lapso de 2010 se estableció el peor nivel de consumo per cápita de carne vacuna.

