El meteorólogo Leonardo de Benedictis admite que las condiciones generales de 2017 tienden al desarrollo de aquél, aunque recuerda que su efecto se expresa en primavera y por ahora no se vislumbra que tenga una dimensión extraordinaria como surge de algunas informaciones que se han echado a rodar últimamente. Desde mediados de abril hacia adelante y para los meses de otoño e invierno estima condiciones climáticas normales, con los registros de temperaturas y lluvias cercanos a los valores históricos.

Por su parte, el consultor Eduardo Sierra observa que los modelos climáticos de los servicios meteorológicas de varios países continúan mostrando una tendencia preocupante: "Por el momento no hay indicios de un súper Niño, aunque se mantiene un importante calentamiento de aguas en la zona costera sudamericana, al sur de Ecuador, de Guayaquil a Lima, no así en la zona central del Pacífico, que está en condición leve neutral cálida", indica.

ESTAR ALERTA

Este calentamiento en las costas del Perú puede permanecer -y generar un fenómeno Niño- o atenuarse y pasar a una condición neutra, algo que se podrá dilucidar recién a fines de abril, con el avance del almanaque, cuando cambie la circulación de los vientos y prevalezcan los provenientes del Polo Sur. Con estas condiciones, Sierra ve poco probable una Niña como marco para la campaña 2017/18 y también ve poco probables dos súper Ñiños seguidos, como una continuación del de 2016, un fenómeno que se da con un intervalo de muchos años. En ese escenario potencial, estima que seguirá habiendo humedad remanente en los suelos, napas altas y agua superficial que se moverá desde las partes altas del territorio a las bajas complicando las labores tranqueras adentro.

Para las siembras de cultivos 2017/18, aconseja: "Por ahora, los productores deberían seguir de cerca los nuevos pronósticos de los servicios meteorológicos y actuar con prudencia, sin desconocer los fenómenos visibles, pero tampoco tomando decisiones apresuradas en sus estrategias de asignación de superficies".