Este viernes habrá audiencias públicas del sector eléctrico en el marco de la revisión integral de tarifas (RTI), un espacio donde se definirán las principales variables del servicio para los próximos cinco años. No sólo se resolverá el futuro de las tarifas -uno de los puntos habitualmente más difundidos del negocio- sino también otras cuestiones importantes, como el plan de inversiones de las compañías y su compromiso para que la calidad del servicio mejore en el mediano plazo.

Edenor y Edesur les pusieron números a sus pretensiones: esperan un incremento promedio en las tarifas de entre 30% y 31%, algo que les permitirá, según sus cálculos, aumentar las inversiones en el mantenimiento de su infraestructura; sostenerlas en el tiempo, y de esa manera, reducir a la mitad la cantidad de horas que un usuario sufre cortes en el año.

Para llegar a esos números, las empresas tomaron como base la situación del negocio en diciembre de 2015, por lo que la aplicación de la fórmula de ajuste de tarifas podría arrojar un incremento mayor.

Sobre la factura final, además, se le recargarán los aumentos en los servicios de transporte y generación de electricidad.

El Gobierno deberá revisar los números y aplicar la propuesta que considere conveniente. No está obligado a aceptar de plano los reclamos de las empresas y esperará las conclusiones de las audiencias públicas para fijar el número final.

Sí, en cambio, avanzó en la implementación de una fecha para el nuevo cuadro tarifario: será el 1° de febrero, si los tiempos de la política no se meten en el cronograma de aumentos.

Edesur pidió un aumento del orden del 30,5%, según se desprende de la información que le envió al ENRE, el ente regulador del sector. Para alcanzar esa cifra, hizo dos propuestas técnicas que deparan un impacto muy distinto en el bolsillo de los hogares. En la primera de ellas, el aumento que pidió la empresa llevaría la factura promedio mensual para un cliente residencial hasta los $ 370, por lo que el incremento en comparación con los valores actuales sería del 73,9%.

La propuesta plantea también una suba importante en el costo del servicio de alumbrado público, en torno al 110 por ciento.

En el segundo caso, en cambio, los hogares sufrirían un incremento del 17,9% (la factura rondaría los $ 251). La diferencia la cubrirían otros sectores, como el denominado peaje en baja tensión, que pagan los clientes que no compran la energía a las distribuidoras, sino en el mercado mayorista (algunos countries usan este mecanismo).

En paralelo, la compañía presentó un plan anual de inversiones con el detalle de las obras a realizar. Comienza con desembolsos por $ 2457 millones el año próximo, alcanza un pico de $ 3272 millones en 2019 y termina con una inversión de $ 2772 millones en 2021.

Con eso pretende bajar las 35 horas por año de suspensión del servicio que tiene en la actualidad un cliente de Edesur hasta las 14.

En el caso de Edenor, el aumento promedio pedido para los clientes residenciales ronda el 31%. Por ejemplo, un usuario que utilice 160 kWh por mes (un consumo bajo) pagará $ 219 si se acepta la propuesta de la empresa, un 43% más que los $ 153 de hoy.

El ejemplo anterior contempla el número final de la factura, con impuestos promedio (son distintos en la Capital y en el Gran Buenos Aires) y una tarifa plena, sin que se le apliquen bonificaciones por ahorro. Por el consumo limitado, tiene mayor incidencia el cargo fijo que se cobra más allá de la cantidad de electricidad que se utilice.

En tanto, un cliente de consumo intermedio de la misma distribuidora, que use 300 kWh al mes, desembolsa hoy $ 240. Edenor pidió en ese ítem un incremento del 32%, que llevaría ese número hasta los $ 317.

Los clientes de mayor consumo sufrirán el aumento menor si se aplica la propuesta de la empresa. Un usuario de 500 kWh pagaría $ 515, 16,5% más que los $ 442 actuales. Esto se debe a que esos clientes ya habían tenido aumentos de tarifas en el kirchnerismo.

En todos los ejemplos se trata de los casos con mayor aumento, dado que están contempladas otras alternativas con descuentos (tarifa plena con ahorro del 10 y del 20% y tarifa social y con ahorro de 10 y 20% son menores).

A cambio de esos aumentos, Edenor prometió una inversión en torno a los $ 25.000 millones para los próximos cinco años, hasta que se realice una nueva RTI.

Cortes de verano

Si bien las compañías presentaron sus propuestas, el Gobierno decidirá qué aumento les da para recomponer los ingresos y de qué manera se aplica.

En el sector eléctrico estimaban que el 1° de febrero era una fecha posible para la implementación de las nuevas tarifas, aunque sostenían que eso dependía de la situación del servicio. Por caso, descartan que se apliquen si para esa fecha hay una proliferación de cortes de luz que dispare las molestias de los consumidores.

A fines de la semana pasada, sin embargo, el ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, sostuvo que no estaban previstos nuevos incrementos en el precio del gas hasta abril. Los de la electricidad llegarían antes.

Un camino plagado de idas y venidas

La recomposición de las tarifas de los servicios públicos significó una de las medidas más polémicas que encaró la administración de Mauricio Macri y con resultados que a casi once meses del inicio del Gobierno todavía son, en gran medida, inciertos

Electricidad

En febrero de este año, el Gobierno dispuso el primer aumento integral en las tarifas de luz en años. Luego de múltiples peleas en la Justicia, que llegó a frenar el ajuste, la suba quedó firme, salvo en La Matanza y en Pilar

Gas

El caso del gas fue mucho más disputado que el de la electricidad. La disputa llegó a la Corte Suprema, que le ordenó al Gobierno dar marcha atrás con los aumentos hasta que convocara a audiencias públicas, que se hicieron en septiembre. El Ministerio de Energía volvió a modificar la propuesta y las subas quedaron firmes

Agua

Fue el incremento menos problemático. Salvo algunos partidos, como Avellaneda y La Matanza, los aumentos se aplicaron sin mayores trabas. El año próximo se incrementarán las tarifas en línea con la inflación.